Cada familia de nuestro país mantiene como un tesoro memorias y anécdotas guardadas de generación en generación. Y muchas de ellas se refieren a la llegada de nuestros abuelos en busca de un futuro mejor. Sea por las diferentes guerras, por el deseo de progreso, por la aventura de “probar suerte” en un lugar más prometedor o por falta de trabajo en su lugar de origen, miles de personas llegaron a la Argentina con una esperanza en la valija. Y la puerta de entrada fue la Aduana Nacional.
Ingresaron al país, entre 1881 y 1914, más de 4.000.000 de inmigrantes. Los italianos fueron 2.000.000 y los españoles 1.400.000. Pero hubo muchos grupos más, a nadie se le negó la entrada: sirios, libaneses, turcos, persas, judíos de todo el mundo, gitanos, alemanes, polacos, ingleses, rusos son sólo algunas de las colectividades presentes en las distintas oleadas migratorias de la época.
El edificio de la Aduana fue inaugurado en 1910 por el presidente José Figueroa Alcorta para los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, a un año de comenzar su construcción y actualmente funciona como museo. En él se cuenta la historia de la Aduana a lo largo de los años, a través de documentos originales, testimonios, fotografías, videos, cuadros y distintos objetos de la actividad.
Nuestras novelas, cuentos, poesías, sainetes y nuestro tan representativo grotesco plasman en sus hojas los rasgos típicos de cada comunidad en un fresco de lo más variado y esto es también nuestra identidad.
También se pueden recorrer, a través de fotografías, las distintas sedes que tuvo el organismo hasta llegar al actual Palacio de Aduanas, en la calle Azopardo 350 de la ciudad de Buenos Aires.
El estilo arquitectónico de la Aduana es francés, y su fachada presenta una total simetría, con entradas principales ubicadas en el centro y grandes pórticos de dos niveles de altura, con columnas salientes. Se puede ver el escudo de la República Argentina sobre la palabra “ADUANA”, en las entradas principales de la calle Azopardo y la Avenida Huergo.
En su interior hay un subsuelo, planta baja y tres pisos superiores. Los ambientes, están distribuidos en 23 salones y 90 locales y en la entrada se observa un gran vestíbulo, que acapara toda la atención por su iluminación.
Muchos de los inmigrantes viajaron solos, para probar suerte, dejando atrás familias, padres o hijos, en busca de un proyecto de vida mejor, otros eran esperados. Muchos se unieron luego y otros no se adaptaron. Si bien los destinos estaban repartidos por todo el país, una gran mayoría se limitaron a establecerse en la gran ciudad, otros viajaron a pueblos rurales, o fundaron comunidades nuevas en algunas provincias.
Fue así como entre todos cambiaron el aspecto y la demografía de un país que comenzaba a surgir poblándolo de lenguas, culturas, costumbres e identidades muy diversas. La realidad los sorprendió y tuvieron su recompensa y sus frutos. Una tierra fecunda y el trabajo constante en cada oficio les dieron y nos dejaron prosperidad. Aquí criaron hijos enfrentando desafíos, armaron sus familias y disfrutaron con orgullo de su nuevo hogar haciéndolo propio.
Fotos de archivo Noche de los Museos 2023












