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BUENOS AIRES Clima

Ni bien empiezan a caer las primeras heladas, una legión de pescadores siente la sangre en ebullición, pues el otoño da inicio a la temporada de pesca de pejerreyes, la especie más convocante entre los más de 4 millones de argentinos que practican la pesca deportiva, según Aicacyp (Cámara de comerciantes de productos outdoor).

La especie encuentra en las más de 500 lagunas de la provincia de Buenos Aires múltiples ámbitos para la práctica de la pesca deportiva, aunque muchos de ellos se vieron afectados por el fenómeno de La Niña y su prolongada sequía, especialmente los espejos de agua más bajos que sufrieron enormes mortandades o quedaron casi secos, como los de Junín o el corredor de Ruta 2. Pero muchos otros siguen en pie y ahora que la climatología nos somete al fenómeno inverso, El Niño, las cubetas de agua volverán a recuperar su lozanía y los prestadores volverán a trabajar a pleno en esta industria silenciosa que mueve la economía de modo horizontal, beneficiando no solo a los propietarios de campings y quienes alquilan botes, sino a quienes venden carnadas, proveen insumos de pesca, dan alojamiento, o proveen servicios varios (gomerías, panaderías, etc.). Y lo mejor es que los pescadores dinamizan economías regionales en momentos del año en donde muchas de las localidades visitadas no cuentan con otros atractivos convocantes (fiestas regionales provinciales, carnavales, etc.). Así, cada feriado largo, cada fin de semana e incluso –si hay buena información del ámbito en materia de rindes- entre semana, los pescadores pueblan parajes en toda la provincia, persiguiendo el sueño de un buen pique.

En este contexto, las vedettes de esta temporada, según los entendidos, serán lagunas como La Boca (ex San Lorenzo) en Pila; la Salada Grande (compartida por los partidos de General Madariaga y Lavalle); Cochicó y Alsina (ambas de Guaminí); La Barrancosa (en Chillar, par pesca de costa o embarcados); Sauce Grande (en Monte Hermoso, un clásico entre las lagunas “matungueras”); San Miguel del Monte (que por cercanía a las grandes urbes y buenos servicios siempre es muy visitada); Cuero de Zorro (en Trenque Lauquen); Los Claveles  (Líbano); El Albardón (en San Cayetano); El Juancho (Daireaux); La Brava (Balcarce); Laguna de los Padres (Sierra de los Padres, Mar del Plata), y Blanca Grande y Blanca Chica (en Olavarría).

Todas estas lagunas están muy bien pobladas y entregan la cuota de pejerreyes (averiguar en cada destino cual es la cantidad permitida) que deben ser de más de 25 cm para poder ser sacrificados, según las normativas del Ministerio de Asuntos Agrarios Bonaerenses, que en su página web permite sacar una licencia de pesca anual por valor módico (y así evitar problemas cuando nos la soliciten los controles de fauna).

Y luego, con todo en regla y los pejerreyes abordo, solo quedará pensar en una buena cena con un plato exquisito, de carne suave y muy apta para salsas no muy pregnantes, así como para la simple fritada con sal y limón.

Por último, el Río de la Plata, en toda su extensión bonaerense y capitalina, desde Punta Indio a Tigre, será otro destino convocante para dar con un “gran Paraná” y lograr “la foto del cuadrito” para colgar en el rincón dilecto de cada pescador.

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