Visitar el Cabildo de Buenos Aires permite revivir momentos intensos por la ansiada liberación en la época de virreinatos.
Los ecos de aquellos patriotas que gracias a las ideas de revolución forjaron los cimientos de una nación independiente con identidad propia -luego bajo instituciones locales-, tuvieron su lugar de gestación de cara a la población de Buenos Aires. En el edificio del cabildo porteño, deliberaron hombres arriesgados que, entre discrepancias, reuniones secretas y batallas uniendo fuerzas y firmas con verdadero fervor.
Este predio (reducido con el tiempo) encierra espacios que nos recuerdan aquel importante punto de partida, por ello vale mucho conocerlo, volver a verlo, recordarlo.
Atravesar la entrada y el patio colonial con su aljibe y árboles añejos, recorrer las salas de paredes anchas y baldosones, apreciar sus balcones de hierro completando una arquitectura simple es transitar la historia donde la nación argentina empezó a escribir sus páginas.
La historia que, a poco más de dos siglos, encierra demasiadas luchas, lágrimas, sangre y desvelos, avanzó firme en el desafío.
¡Gloria y honor a ese 25 de MAYO de 1810 y al Cabildo de Buenos Aires!














