Gastronomía, historia y cultura en un notable porteño
Desde 1930, la esquina de Lavalle y Rodríguez Peña –corazón de la zona de Tribunales- se convierte en un clásico de San Nicolás, el barrio más antiguo de la Ciudad, para tomar café, comer o compartir una picada de primera. Conserva orgullosamente su nombre de origen: Almacén y Bar Lavalle y el lugar se enlaza a la historia de Florencio Molina Campos, un artista tradicional.
Las remodelaciones de los 90 le quitaron al bar su impronta hasta que en 2023 una puesta en valor le devolvió esa esencia: viejos mostradores, estanterías de madera, balanzas y una cortadora de fiambre fueron rescatados pasando del sótano a la planta baja. Más arriba se alza el edificio de cinco pisos construido en 1928.
Este predio vio nacer a nuestro reconocido artista, ya que albergaba la casa de sus abuelos maternos. Luego funcionó la Escuela Normal Nº6 hasta ser demolida dando paso a la posterior construcción.
El famoso dibujante y pintor, que supo mostrar como nadie la faceta costumbrista de antaño y el espíritu gauchesco, se bautizó y se educó en la zona (Iglesia de San Nicolás donde se izó nuestra bandera nacional por primera vez en la ciudad -actual sitio donde se emplaza el Obelisco-; y los colegios Lasalle, del Salvador y Nacional de Buenos Aires).
A Molina Campos se le rinde un merecido homenaje, desde los recuerdos en sus paredes, mientras en el salón se repiten los pedidos de sus clásicos pebetes de jamón crudo estacionado, lomito, mortadela o berenjenas, o se degustan sabrosas tortillas, milanesas con papas fritas, bocadillos y variados platos típicos del menú capitalino. Obviamente, no faltan los cafecitos, con medialunas o con postres caseros, que acercan a la mesa presentados en conjunto, en una gran bandeja. El vermú con las picadas, poco simples o más completas, bien podrían ser catalogadas como este lugar: “patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires”.
Hoy, actores conocidos, músicos, poetas, estudiantes, habitués y turistas convergen en el “Almacén y Bar Lavalle” para respirar un aire de tradición y comer muy rico.












