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BUENOS AIRES Clima

Elegantes aún en circunstancias y zonas veraniegas o en momentos de esparcimiento, las mujeres de otras épocas seguían patrones de conducta, tendencias y protocolos bastante estrictos.

Hoy, la informalidad les permite adecuar la vestimenta a sus actividades y comodidad. Prácticas y sin prejuicios disfrutan con más soltura de sus paseos, excursiones y viajes.

Animarse a romper reglas y costumbres llevó su tiempo, marcar el estilo propio también fue un aprendizaje, donde la influencia de ciertos referentes de la moda tuvo un rol considerable.

Ocurrió también en distinto modo en el caso del hombre, pero los cambios y evoluciones en tal sentido fueron más meritorios para quienes implicó el desafío de saltar prejuicios y cuestionamientos.

Afortunadamente, con el transcurrir de las décadas, las mujeres pasaron del recato a la desinhibición evidenciando profundas adaptaciones a lo más importante: sus propios intereses, gustos, criterios y necesidades. Acompañaron esos cambios internos con los externos. La moda dejó de ser una imposición para convertirse en un abanico de opciones que se adecuó a diversidad de elecciones, posibilidades, ocasiones. Se fusionan y combinan texturas y colores en ropa y accesorios con parámetros flexibles. La oportunidad de ir tanto a un centro de compras como a un teatro o un museo con igual atuendo es una accesibilidad muy actual.

Surgieron formas de vestir, lucirse y, especialmente, de disfrutar salidas, ocio y viajes sin ataduras ni condicionamientos sociales. Esto parte de una independencia interior ganada.

Durante siglos la mujer vivió en adaptación a todo; transcurren tiempos de disfrutar experiencias placenteras en la mejor versión que cada una decida diseñar.

Homenajeando a las heroínas que dejaron su honroso legado, desde otro enfoque deseamos ¡Feliz mes de la MUJER!

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